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El oso menor Marzo 21, 2007

Posted by Argonaut in BlogZone.
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Fuí un fan de los documentales, pero hace tiempo que me irritan. Así a brochazos pueden distinguirse dos tipos: los descriptivos y los interpretativos. Los primeros se limitan a hacer lo que indica su nombre, y en realidad al principio del género todos eran así: uno de los epítomes de este tipo de docus es “El Desierto Viviente”, realizado por la Disney Factory en los cuarenta o cincuenta, cuya narración marca de la casa no desmerecía al lado de las pelis de dibujos habituales. Este tipo de documental ha desaparecido prácticamente tras la invasión del la Tierra por la raza de los Ecolobbystas. Ahora todo documental debe ser pedagógico y encaminarnos hacia determinada interpretación de la realidad. El guión es invariable: gente destruye prístina Gaia, Gaia destruirá malvada gente, siendo Gaia una entidad objetivizada a partir de un animismo emotivo en el que tienen cabida todas nuestras tendencias mentales.
El caso de Knut es muy significativo de los mecanismos que serpentean en el interior del ecolobbysmo. Del meat is murder podemos ir al kill polluted bear sin solución de continuidad. Paul Ehrlich, Primer Santón de los invasores, puede darnos algunas claves. En una ocasión declaró que soñaba con un virus que arrasara a la humanidad (excepto a él) para poder disfrutar de una naturaleza vírgen (¿). Yo siempre he pensado que lo que este hombre desea en realidad es tener un zoo privado. Que siga los pasos de Gerald Durrell, que lo tiene y no da lecciones a nadie. En ningún caso hay traza de empatía o compasión: mis deseos son que dejes de gratificarte con la carne y que no mates, o que mates porque deseo un animal no mancillado por el pecado humano. La idea que tengan los demás sobre la ingesta de carne o sobre lo que se puede hacer con un animal que ya no puede vivir en su propio medio carecen de importancia.
El oso podría vivir en un zoo el resto de sus días. Estoy seguro que si pudiera decírnoslo la posibilidad le parecería envidiable. Contrariamente a lo que piensan y sienten los ecolobbystas, el mundo del oso es terrible: frío e incomodidad, obligación de matar para vivir, continuo riesgo de morir a manos de sus semejantes, el hambre como equipaje… Exactamente igual que el resto de los animales. La idea de pasarse la vida alimentado regularmente, confortable en un hogar carente de peligros, creo que le resultará interesante. Cierto que tendrá que convivir con los pecados originales de los humanos, pero eso lo aguanta cualquiera. Claro que los deseos de Knut no son nada comparados con las exigencias del culto a Baal de los invasores. Estos klingon.

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Comentarios»

1. jabbas - Marzo 22, 2007

En uno de esos documentales “concienciadores” y “mentalizadores”, más cerca del sermón que del relato, el narrador se lamentaba de la desaparición del estilo de vida de unos indígenas que vestidos con una calabaza puntiaguda, descalzos y famélicos, debían recorrer decenas de kilómetros para encontrar un bicho comestible. Con ellos desaparecería una cultura, o algo así, y semejante tragedia formaba parte de la corrupción con la que el hombre occidental ha condenado al mundo.

Matar a un oso o negar a una persona el acceso a la medicina en nombre del orden natural de las cosas es la consecuencia, paradójica, de nuestra civilización. Matar a un oso para vestirse con su piel es una cosa, matarlo por considerarlo impuro (el trato con el hombre) otra muy distinta. Es esta sentencia de muerte (tanto para el oso como para el indígena famélico) basada en cuestiones psicológicas la que sitúa a los ecologistas en una posición muy alejada de la de los meros observadores de la naturaleza que pretenden ser. Más bien parecen de ese tipo de gente que a la que te descuidas te dice lo que debes hacer, lo que está bien, y si no al Gulag.

A mí los documentales me entretenían cuando eran un espectáculo, ahora que forman parte de una sesión de psicoterapia me preocupan. Yo no quiero ser fetichista, no advierto ninguna diferencia entre un oso blanco con pantalones que responde al nombre de Roberto y un oso blanco salvaje que disfruta masticando grasa de foca.

Van a ser cosas de los Klingon, llevas razón.

2. Argonaut - Marzo 22, 2007

No se si tienes blog, jabbas. ¿Por que no escribes en este?. Anímate.

3. jabbas - Marzo 22, 2007

Gracias Argonaut, es una de esas invitaciones que hay que paladear como si te hubieran regalado un buen Vega Sicilia. Pero creo que carezco de la constancia (¿o vocación? ¿o formación?) necesarios. Este es un buen blog, inteligente y con estilo propio; y yo un comentarista satisfecho. Y halagado.

4. Argonaut - Marzo 23, 2007

Yo tampoco tengo formación. Pero si un buen día, por las circunstancias que sea, quieres darte un banquete, pues eso.