Francia, Francia… Marzo 26, 2007
Posted by Argonaut in BlogZone.trackback
Estoy leyendo “Los dictadores del pensamiento y demás aleccionadores”, de Denis Jeambar (Gota a Gota, 2006). Da un buen repaso a las ínfulas de su patria, y nos regala citas como ésta, de Henri Frédéric Amiel:
“El francés coloca siempre una escuela de pensamiento, una fórmula, una convención, argumentos a priori, una abstracción y lo artificial por encima de la realidad. Evita las descripciones para mejor lanzarse a las generalizaciones. Imagina que comprende al hombre en su globalidad cuando ni siquiera rompe la dura cáscara de su personalidad y no comprende más nación que la suya” p. 47
Francia detesta la realidad, y a nada teme tanto como a que alguien se atreva a decirlos que no tienen razón. Por eso, justo al contrario que España, sólo cae bien quien los halaga de cualquier forma. Uno de los capítulos está dedicado a la relación de la “clase sabihonda” con España en general y Aznar en particular durante las dos legislaturas populares, especialmente la última. Fue detestado con ganas, soliviantados por que un presidente español no orbitara el ombligo de la grandeur, y encima optara sin ambages por la alianza con la anglosfera, esa cuna y nido del liberalismo, palabra que, a pesar de Revel, en la Galia levanta ampollas como ninguna otra.
El 14 de Marzo suspiró aliviada la clase sabihonda.
“Expulsado por los electores españoles. Aznar, una vez vencido, se convirtió en un cadáver sobre el que se desataron todas las pasiones francesas. Hermoso ejemplo de cobardía y edificante ilustración del estado moral de nuestras élites: la ley es hacer leña del árbol caído. ¡Venganza! ¡Venganza sin pudor! tanto más violenta cuanto que ese hombre turbaba el conformismo francés y ponía de relieve nuestros pequeños defectos y nuestras grandes capitulaciones. Nombrado aguafiestas en la redonda construcción de Europa porque no quería la constitución elaborada por Valéry Giscard d’Estaing y apoyada por París y Berlín, Aznar era puesto en la picota a costa de una mentira…” p. 56
“…Aznar y Blair son nuestras bestias negras. Su éxito ilumina con cruda luz nuestros fracasos y ensombrece nuestro perpetuo sueño de dominio. Insoportable situación que moviliza, entonces, todas las energías. No para encontrar las vías de nuestra recuperación sino para echar abajo a esos insolentes que se atreven a competir con nosotros.” p. 57
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Respecto a los gabachos, cada dia somos mas los que los calamos; te cojo la referencia del libro