Mimosines Marzo 26, 2007
Posted by Argonaut in BlogZone.trackback
Cuando era un niño, el esparto era un material de todavía generosa utilización. En los hogares daba forma a un buen número de utensilios, como cestos, botelleros, espuertas, esteras. De esparto eran las esteras donde se prensaba la aceituna, en recipientes de esparto se transportaban buena parte de los productos agrícolas, de esparto eran las suelas de las abarcas y la cordelería más sufrida. Pero su reino indiscutido eran los lomos de las caballerías. Por aquél entonces abundaban caballos, mulos y burros, y el esparto era el material número uno de todos sus pertrechos. Natural, teniendo en cuenta sus características. Es tenaz, flexible, duradero y extremadamente fuerte una vez trenzado, pero solo la espalda de un équido puede soportar su mítica suavidad. Para la sensible piel humana parece un poco rudo, entre otras cosas porque pincha. Los que hemos jugado de críos con él sabemos lo fácil que es salir lleno de llagas y rozaduras.
Los ecolobbystas quieren, por el contrario, que disfrutemos de su dulzor, preferiblemente underwear. No puedo evitar una sonrisa imaginándome un tanga. Desde luego como sado-trip no tiene precio.
Incluso odiar a tus semejantes tiene su punto de humor.
Los ecolobbystas quieren, por el contrario, que disfrutemos de su dulzor, preferiblemente underwear. No puedo evitar una sonrisa imaginándome un tanga. Desde luego como sado-trip no tiene precio.
Incluso odiar a tus semejantes tiene su punto de humor.
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Hay que tenerlos cuadrados para ponerse unos gayumbos de esparto, aunque no hay que perder de vista que los giliprogres se han empecinado en que nos calcemos otras muchas cosas incalzables.
Hoy también abundan caballos, mulos y burros. Es natural que regresemos al esparto.