Espiritualidad estatal Enero 31, 2007
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- ¿Cuando terminarás?
(Julio II-Rex Harrison, apremiante, a Miguel Angel-Charlton Heston, desafiante, en “El tormento y el éxtasis”)
(O yo mismo a Zetapero en “Spagne, a bout de souffle”)
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Greetings from Ashbury Park, Madrid Enero 31, 2007
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Por cierto, leo ahora que en su segundo envite “Diario de la noche” bajó de audiencia. Normal. ¿Quien soporta a Saramago?
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Creo en Zapatero padre… Enero 16, 2007
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Desde luego, mirando los hechos quedan pocas dudas. Gara, que se ha convertido en el nuevo BOE, no ha dicho nada a lo largo de su historia que pueda decirse que es totalmente mentira. Podrá contar las verdades a medias, en cuartos, enlucirlas, pintarlas a colores o ponerlas música, pero no dice nada básicamente incierto (abstracción hecha de las propias razones de su existencia). Son unos animales, y los animales no mienten. Son incapaces de cuestionarse su lugar en el mundo, pero eso mismo los incapacacita para mentir.
¿Y el gobierno? Bueno, yo recuerdo a Rubalcaba en televisión, años ha, diciendo que lo del GAL consistía en una persecución y un intento de deslegitimación del gobierno socialista. Eso se ha traducido en condenas firmes por hechos probados. Prácticamente cada noticia, cada propuesta, cada afirmación, no sólo en el proceso, ha sido desmentida por más fuentes que las del Nilo. No es cuestión de ideología, esa perra, sino de observar los hechos que se nos presentan a diario.
Imagino que el eslógan será para consumo interno de las muy conformistas falanges de progreso. Conformistas porque en realidad les basta un sujeto, un predicado y un par de adjetivos para explicarse el mundo. E imperativos, sobre todo muchos verbos en imperativo.
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Fuera de foco, menos Enero 16, 2007
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Propongo un viaje atrás en el tiempo, a la Suráfrica del apartheid. Un ministro español llega allí y firma convenios con un homólogo que prohíbe expresamente que los no blancos sean jueces. El ministro español no es izquierdista. Ejercicio de imaginación: recopilar las frases y exabruptos varios que se hubieran leído y escuchado aquí al respecto.
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Enorme José Varela Ortega Enero 13, 2007
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En el suplemento “El Cultural”, sus respuestas a cuatro preguntas:
- ¿Está hoy España más invertebrada que en tiempos de Ortega?
- ¿Cómo debe pertrecharse moralmente el ciudadano ante la violencia?
- ¿Por qué sigue siendo el nacionalismo el gran problema de España y Europa?
- ¿Estamos preparados para asumir el reto que la inmigración plantea?
Le formulan tales cuestiones a cuatro historiadores: José Alvarez Junco, Enrique Moradiellos, Julián Casanova y José Varela Ortega. Me quedo con las de este último, a quien no conocía, por parecerme mucho más fundadas, mucho más reales y exentas de justificaciones progriformes.
José
Varela Ortega
1. España, indiscutiblemente, ha
sido considerada por propios y extraños
un conjunto nacional. Basta ojear textos extranjeros,
desde Maquiavelo, en el s. XVI a Hemingway, en
nuestro tiempo. Eso sí, la forma que ha
adoptado en cada época esa realidad cultural
ha sido muy diferente. Cuando nosotros empleamos
el término nación, todavía
lo hacemos refiriéndonos a un sobreentendido
que se corresponde a una realidad emocional, cultural,
económica, social y política que
apenas cuenta doscientos años y que probablemente
está perdiendo alguna de sus características
esenciales en nuestros días. Y no, no creo
que esté más invertebrada que en
el tiempo de Ortega. Al contrario, España
es hoy un conjunto económico, social y
cultural más integrado que nunca. De hecho,
constituye uno de los éxitos de modernización
y progreso más espectaculares en la Europa
del último medio siglo, mucho más
reconocido fuera que dentro. En cuanto a la última
cuestión, yo no le hablaría a nadie
hoy –ni quizá lo hubiera hecho ayer– de
“España como problema”. Ese es un enunciado
que se parece más a un proceso psicológico,
casi agónico, morbosamente “esencialista”
y obsesivamente singularista que a un análisis
lógico apoyado en una investigación
científica objetiva y desapasionada. España
ha tenido y tiene problemas similares a los países
de su entorno y actualmente cada vez más
parecidos. Hoy tenemos algunas dificultades y
dos problemas: la vertebración territorial
del Estado y la socialización de una política
internacional coherente y realista, fundamentada
en intereses en lugar de colores.2. Nosotros como especialistas –y, sobre
todo, vds. como periodistas– debiéramos
ser capaces de transmitirles a los ciudadanos
tres o cuatro ideas básicas y contrastadas
sobre este espinoso asunto. Para empezar, que
el terrorismo es una manifestación de inferioridad
militar, política (democrática)
y moral. Somos muchísimos más e
infinitamente más poderosos que los terroristas
de cualquier bandera. El terrorismo es, pues,
una economía de la violencia cuyo instrumento
son las infortunadas víctimas y el objetivo
somos nosotros, testigos atónitos e incrédulos,
a quienes se pretende aterrorizar; esto es, desconcertar
y enfrentar, paralizando nuestra voluntad de resistencia,
cegada por el mensaje del fogonazo –falaz pero
efectivo– de que ellos pueden golpear dónde
y cuando quieran, son invencibles y que, por ende,
la única salida es la negociación.
Pero lo cierto es lo contrario. El terrorismo,
como realidad militar y política, presenta
flancos sumamente débiles: en nuestros
estados democráticos de derecho, tiene
escaso sostén popular, casi nulo apoyo
internacional, graves dificultades logísticas
y una cobertura económica criminal y, en
consecuencia, frágil e irregular. La negociación
política con movimientos de esta naturaleza
es democráticamente intolerable y políticamente
disfuncional por dos razones.La primera y principal, porque ningún gobierno,
ni siquiera Parlamento alguno, representa nuestros
derechos individuales, que, como tales, son ilegislables
e indelegables y no van en nuestra papeleta de
voto. Porque la vida y la libertad de cada uno
de nosotros, que son las que los terroristas ponen
encima de la mesa como prenda, proponiéndonos
devolvérnoslas en el trueque, habrán
dejado de ser derechos individuales fundamentales
para convertirse en concesiones a merced de cualquier
pistola. Además –y en segundo lugar– porque
el remunerar la violencia, la introduciría
en nuestro sistema político produciendo
un efecto imitativo y multiplicador, no importa
sobre qué asunto y para qué grupo.
Eso sí, a cambio de negarnos a negociar
temas políticos deberemos hablar para “resolver”
casos individuales, en la inteligencia que el
llegar a un acuerdo sobre el final de la violencia
no es lo mismo que impartir justicia. En el caso
de ETA, debemos ser conscientes de que –a pesar
de zarpazos trágicos– se trata de un movimiento
internacionalmente apestado y cercado (desde el
11-S), en un proceso de desbandada y derrota,
por virtud de la presión popular, el buen
hacer judicial, policial, diplomático y
hasta financiero. Por fin, el pacto anti-terrorista
y la ley de partidos han producido una contradicción
entre los intereses de los etarras especializados
en bombas y los etarras “legales” que se dedican
a –y viven de– la política. Por esa fisura
debemos introducir el bisturí para ensancharla.
Al respecto, nuestro objetivo táctico no
debe ser tanto ver al Sr. Otegui entre rejas como
verle solicitar escolta policial. Es imperativo,
pues, que HB no pueda presentarse a elecciones,
por sagaz que sea el antifaz jurídico que
emplee. A riesgo de impopularidad, me parece útil
que el gobierno siga hablando –que no negociando–
para darles salida personal a los etarras. Ahora
bien, para el fin de ETA, sería sumamente
disfuncional que le echara un cable político
a HB como precio de su alianza constituyente con
los nacionalistas, una política que parece
formar parte instrumental de un proyecto estratégico
hegemónico.3. El nacionalismo, en efecto, está
en el centro del suicidio colectivo europeo en
dos conflictos pavorosos que causaron millones
de víctimas. Por eso, quizá, el
presidente Miterrand murió convencido de
que le nationalisme c’est la guerre. En
España también el nacionalismo agresivo
del franquismo nos vacunó a varias generaciones
de tamañas obsesiones identitarias. A casi
todos, menos a los partidos nacionalistas presentes
en nuestro arco parlamentario, los cuales son
–a salvedad de ETA– pacíficos. Pero el
antónimo de pacífico es violento,
que no moderado. De hecho, la mayoría de
nuestros nacionalistas son pacíficos pero
extremistas, en el sentido que no han renunciado
a su objetivo máximo: la secesión.
Y una constitución territorialmente abierta,
en combinación con una ley electoral proporcional,
les ha ofrecido oportunidades que han sabido aprovechar
con acierto. Sin embargo –y hasta hace poco– esos
ejes básicos de nuestro sistema, aunque
primaran la relación voto-poder de los
nacionalistas, se equilibraban y moderaban ante
la sólida sociedad constituyente concertada
entre los dos grandes partidos mayoritarios. Nada
muy original. Estos sistemas se basan en la idea
de que el principal rival de uno es también
–y precisamente por el hecho de serlo– su principal
socio constituyente. Pero en el caso de España,
a modo de la Inglaterra de fines del XVII, ese
acuerdo en temas fundamentales de Estado había
sido, además, nuestro never again, nuestra
carta de reconciliación tras la guerra
y la dictadura. Sin embargo, ese acuerdo, muy
presente, por ejemplo, en el Estatuto catalán
del 79, aparece ausente en el Estatuto de 2006.
Ese hecho y otras señales inequívocas
vienen a indicar que, por primera vez, uno de
los dos grandes partidos ha dado por liquidado
el acuerdo constitucional básico y ha decidido
rehacer el planetario político con nacionalistas
y secesionistas como nuevos socios constituyentes,
rompiendo el modelo consensuado entre 1975 y 1978.
En suma, estamos ante un proyecto hegemónico,
cuyo ensayo general exitoso puede observarse en
Galicia. En definitiva, un retroceso al exclusivismo
o monopolio de partido del XIX: la causa de todas
nuestras desdichas, según Cánovas
porque, durante medio siglo largo, fue, en efecto,
causa de asonadas, motines, revoluciones y golpes
militares. Por eso Prim y Sagasta, desde la izquierda,
terminaron por pensar que una política
de exclusivismo e intransigencia no puede terminar
más que en catástrofes. Como dicen
los argentinos, esa película -de hegemonismo
y exclusión- los historiadores ya la hemos
visto y ya sabemos que termina mal. Con todo,
la ocurrencia, amén de un objetivo hegemónico
y un propósito electoralista, tiene una
coartada interesante: la de que servirá
para integrar en el sistema a los insaciables.
Sin embrago, es difícil ser optimista mientras
que el gobierno concierte acuerdos y los nacionalistas
cubran etapas. Y, si admitimos que etapas no son
sinónimos de acuerdos, ¿resultaría
imprudente sospechar que estos Estatutos de nueva
generación pronto se considerarán
insufribles grilletes del destino histórico
de las naciones oprimidas? Quizá haya sido
inevitable que, en un sistema como el nuestro,
un “encuestero”, más astuto que inteligente,
aprovechara la oportunidad electoral de darle
esquinazo al otro gran partido, aliándose
con los nacionalistas. Posiblemente, era una tentación
irresistible. En todo caso, la pregunta del millón
es si las alianzas nacionalistas del gobierno,
de aliento electoralista y objetivo hegemónico,
terminarán por producir la integración
de los nacionalistas en el sistema (lo cual, sin
ser el propósito original de la maniobra,
bien pudiera convertirse en su resultado, imprevisto
pero funcional); o si, por el contrario, los nacionalistas
fagotizarán a los socialistas, para, desde
“el trampolín” de los nuevos estatutos
(la imagen es de CIU), continuar con nuevos bríos
la obra de demolición del Estado. Por lo
pronto, la última ocurrencia del “encuestero”
de turno, nos ha dejado un PSOE con siglas pero
sin contenido: porque no puede ser Socialista
un partido que cambia ciudadanos por territorios
con derechos históricos, ni Obrero quien,
en lugar de exigir el derecho a la igualdad predica
la virtud evangélica de la solidaridad,
ni Español (de izquierdas) quien renuncia
al principio de soberanía nacional, expresada
por el conjunto de individuos libres e iguales.4. La inmigración es, en efecto,
el gran reto europeo de nuestro tiempo. Y parece
evidente que el haber cambiado el signo migratorio
es una manifestación contundente de nuestro
éxito. La gente también vota con
los pies –con perdón por la cita de Lenin.
Es además una oportunidad indiscutible,
responsable, en buena medida, de nuestro vigoroso
crecimiento económico de la última
década. Dicho esto, es dudoso que los países
europeos estemos bien equipados para digerir un
fenómeno de estas proporciones. Hemos visto
que se generan fenómenos e intolerancia
en países tan distintos como Francia y
Dinamarca, al tiempo – y quizá precisamente
por ello– que en demasiados países europeos
dudamos de nuestros propios valores, para decirlo
con palabras de Francis Fukuyama. El equilibrio
antropológico no parece receta adecuada.
Tenemos una tradición greco-latina, judeo-cristiana
e ilustrada que informa nuestra cultura y nuestros
valores. Bienvenidos sean –en la medida de nuestras
posibilidades– los inmigrantes que acepten esas
señas básicas de nuestra identidad
cultural. Pero este asunto crucial no es tema
de mi especialidad. Y, si vd me permite la sugerencia,
el hecho de que los periodistas españoles,
en lugar de debatir y preguntarse entre ellos
sobre lo humano y lo divino, lo hicieran a especialistas
sobre el tema de su conocimiento se produciría
quizá una revolución mediática
bastante higiénica en este tiempo de pensamiento
desordenado.José Varela Ortega
José Varela Ortega nació en Madrid en 1944. Es catedrático de Historia
Contemporánea de la Universidad Rey Juan Carlos y de Instituto Universitario
Ortega y Gasset.
Es vicepresidente Institucional de la Fundación José Ortega y Gasset,
donde ha presidido también diversos Consejos consultivos y dirigido
publicaciones en el área de su especialidad. Desde 2002 al 2005 ocupó el
cargo de director del Colegio de España en París.
José Varela es autor de publicaciones sobre Historia Contemporánea y
reflexión política. Algunas de estas publicaciones constituyen obras de
referencia en el ámbito de las ciencias sociales. Entre las obras más
destacadas se encuentran: Los amigos políticos (Alianza, 1977 y Marcial Pons,
2001), Historiography, Sources and Methods for the Study of Electoral Laws in
Spain en Political Strategies and Electoral Reforms: Origins of Voting Systems
in Europe in the 19th and 20th Centuries (Nomos Verlagsgesellschaft, 1990),
Elecciones, alternancia y democracia. España-México, una reflexión
comparativa (Biblioteca Nueva, 2000), Contra la violencia. A propósito del
nacional-socialismo alemán y del vasco (Hiria, 2001), (dir.) El poder de la
influencia. Geografía del caciquismo en España (1875-1923) (Marcial Pons
2001), Una paradoja histórica: Hitler, Stalin, Roosevelt y algunas
consecuencias para España de la Segunda Guerra Mundial (Biblioteca Nueva,
2004), Un puente sobre el Sena o el regreso a Bruselas (Cuadernos de
Pensamiento Político, 2005).
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Se te ve el culo, cátedro Enero 12, 2007
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“La duda sistemática”Hay seres humanos que son muy listos. Lo saben todo, a pesar de que lo primero que uno aprende en ciencia, y la frase que debe estar siempre presente en las mentes de todos los científicos, y de hecho, de todas las personas, es aquélla tan bella de Sócrates: “Sólo sé que no sé nada”. Desde el Reino Unido, desde Bruselas, desde múltiples foros, y con la excusa de combatir el cambio climático, se propone hoy volver a la energía nuclear, y los sabios hablan a los pobres mortales asegurándoles que la energía nuclear es segura.
Pues bien, la realidad es otra. Los reactores nucleares son bombas atómicas controladas, que pueden explotar, y de hecho explotan, como ocurrió en Chernobil. Y los reactores nucleares producen residuos radiactivos de larga vida, como son los isótopos de plutonio. Hasta ahora, estudios de simulación numérica de los daños que causa la radiación alfa del plutonio a los materiales de las vasijas que deben guardar durante miles de años los residuos radiactivos, indicaban que eran de esperar pocos problemas en ellas. Se consideraban seguras.
El estudio que publica hoy Nature, que describe un experimento de una precisión magnífica, analiza los daños que la radiación alfa del plutonio produce realmente en un material, el zirconio, que es característico de las vasijas. El experimento indica que los daños al zirconio son entre dos y dos veces y media mayores que los determinados mediante simulaciones numéricas.
Bienvenido sea este experimento por tres motivos. El primero, y más importante, es que nos indica que aún sabemos muy poco de los efectos de la radiación sobre los materiales. Mientras no sepamos mucho más debemos evitar lanzarnos alegremente por la senda nuclear. El segundo es que indica la inmensa arrogancia de ciertos científicos, que olvidando la sabiduría de Sócrates avanzan por la vida ignorando el primer principio de la ciencia: la duda sistemática. El tercer motivo es también muy importante: nos habla de que la ciencia de verdad, la ciencia real, se hace en los laboratorios. En un mundo de físicos dominado por modelos de partículas que por definición son incomprobables en el laboratorio (supercuerdas), es muy sano que de vez en cuando volvamos a la ciencia real, la del experimento.
¿Necesitamos una energía nuclear peligrosa, radiactiva y contaminante? De ninguna manera. Hoy tenemos toda la energía que podamos necesitar en los próximos 1.000 años: la energía solar. Es inocua, barata, transmisible, almacenable, y da trabajo a cientos de miles de personas. Elijamos bien nuestro futuro.”
Tras leerlo quedé en estado de shock. No sabía bien si era más cínico que ignaro, más tendencioso que pueril. Exactamente todas sus acusaciones podrían perfectamente ser lanzadas contra él y sus dogmas del palo de hockey. Sócrates es evidente que no sabía quien era, y lo de la energía solar… Pase para consumo interno de ecolojetas, pero venirles a hombres adultos con semejante wishful thinking…
Y el caso es que tipos como éste tienen cada vez más predicamento entre nuestras élites decisorias. Será que se contagia la qualité.
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Derecho de admisión Enero 10, 2007
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Sancionar a un local por contravenir las directrices de la corrección política queda muy gallardonesco, pero muy miserable. Acusar a unos empresarios de ¡discriminación! por llevar a cabo su facultad de elegir con quien suscriben un contrato es una canallada, una cacicada con la que los llorones pretenden, de nuevo, que el mundo no les haga pupita. Luego ellos tienen toda la manga ancha para hacerla, claro, pues esa es la naturaleza de las buenas intenciones por cojones: debes parecer mejor que los demás y estar muy convencido de que efectivamente lo eres para poder redimir a otros peores que tú, quieran o no.
Por eso es una gran idea que se pasen ustedes por aquí y dejen constancia escrita de que el mundo es mejor cuanto más inapropiado, gallardonamente hablando.
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Cinco secretos que arreglarán el mundo Enero 9, 2007
Posted by Argonaut in BlogZone.2 comments
- Soy apicultor aficionado. Me gusta el campo, las plantas y los animales, los vivos y los que están en el plato, y un día contemplando en un paraje perdido de la Serranía de Cuenca el trabajo de un indígena de esos que ya casi no quedan me fascinó verle tratar a las abejas. Unos años, unos picotazos y unos pequeños tropiezos después invito a probar mi miel a quien me la pida.
- Soy gatófilo. Tengo dos, Manolo, que va a cumplir dieciocho años, y Ulises, de seis meses.
- Hubo un tiempo lejano en que fuí socio de Greenpeace, simpatizante de Izquierda Unida, anti-israelí, islamófilo y cualquier otro tag que se quiera añadir. Soñaba con una Confederación de Naciones Ibéricas. Pero jamás he sido antiamericano, sino todo lo contrario. De hecho, voté SI en el referéndum de la OTAN que montó Mr. X, lo que me valió broncas desde todos los puntos cardinales.
- Cuando se pronuncian las palabras “cultura” y “ecología” no saco la pistola porque no me dejan, pero no me faltan ganas. Hoy en día se ha convertido en un totum revolutum donde se genera gran parte de la manipulación de la realidad y de la ingeniería que padecemos. Cada vez estoy más convencido de que el ecologismo incapacita para contemplar y comprender la naturaleza.
- He oído decir que hay películas, música y libros que no están hechos en los USA, pero yo no los he visto.
Maestre_de_Campo, Antaltu, salom (¿donde linkear?), Orel: tocados.
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Más evidencias del romance del siglo Enero 8, 2007
Posted by Argonaut in BlogZone.2 comments
Con perdón, claro.
¿Por lo de indios?
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WANTED Enero 7, 2007
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100.000 €

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Misterios de Rivas Enero 7, 2007
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El caso es que voy a Rivas con frecuencia por motivos familiares, y hace poco comencé a notar en varias calles un elemento desacostumbrado: vallas de paso en la entrada. Extrañado, hice preguntas, y me encontré con uno de los descubrimientos del siglo: los misterios esotéricos del progresismo.
Resulta que esas calles son, efectivamente, privadas. No su uso, que sigue siendo público, pero sí todo lo demás. Sorprendido por tal aberración en el núcleo sovietiforme español, me enteré que al ayuntamiento le viene muy bien privatizar calles, pues de esta forma se ahorra todos los servicios municipales. Los residentes pagan sus propios servicios de limpieza y basuras, mantenimiento, alumbrado… Es decir, lo normal en una calle que es tuya. Algunos vecinos, en el frenesí capitalista e insolidario, colocaron las barreras de paso que tanto me llamaron la atención. Mal hecho: el uso y tránsito de la calle sigue siendo público, por lo que debían abrir la barrera cada vez que un coche (entiéndase: todoterreno de a treinta mil pavos mínimo. Es el automóvil nacional en Rivas, pues permite mostrar un estatus de posibles sin las connotaciones burguesas de un Audi o un Mercedes, algo así como “el matiz informal de mi personalidad”) necesitaba pasar. Al final, imagino que hartos de tener que salir de casa a las dos de la mañana a levantar la valla, las han dejado todas cara al sol.
Recordé entonces que “el desvío de recursos públicos a manos privadas”, “la privatización” y demás eslóganes fueron la causa de la pasada huelga de Sanidad en Madrid, organizada por los sindicatos de los partidos que forman el ayuntamiento de Rivas.
Luego sonreí.
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From A to B and back again Enero 5, 2007
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